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Rellenos dérmicos: ¿por qué no se recomiendan los dispositivos sin aguja (Hyaluron Pen)?

El Hyaluron Pen es uno de los productos estrella que anda circulando, desde hace un par de años por las redes sociales y alienta a muchos pacientes a lanzarse a ello. El procedimiento, aparentemente sencillo de usar, se realiza con un dispositivo portátil con rellenos de ácido hialurónico que te puedes aplicar en la cara en la comodidad de tu hogar.

Este Hyaluron Pen cuesta entre 14 (lo he visto en Aliexpress, palabra de honor) y 350 euros y el fabricante afirma que puede penetrar entre 5 y 18 mm de profundidad con una fuerza de aproximadamente 450-2200 kilos por pulgada cuadrada. En realidad, el origen del dispositivo es otro parecido y utilizado por pacientes diabéticos que optan por un método sin agujas para inyectarse insulina sin dolor. Y para eso es estupendo pero, ¿y para los rellenos estéticos?

¿Cómo funciona el Hyaluron Pen?

El Hyaluron Pen utiliza aire a alta presión para introducir el relleno de ácido hialurónico a alta velocidad en la piel sin usar una aguja creando agujeros microscópicos en la piel. Y aquí comienzan los problemas. El dispositivo solo logra que penetre una pequeña cantidad de ácido hialurónico en la capa más superficial del tejido cutáneo. Es decir, la mayor parte se dispersa en los tejidos circundantes que no es lo que queremos precisamente. Dado que la inserción de los rellenos se realiza a través de aire a presión, el control de la cantidad de rellenos es limitado y no es posible saber si ha ido al punto deseado o no. O sea, la lotería del relleno.

Hyaluron Pen

¿Y qué ocurre si lo uso mal?

Por supuesto, muchos pacientes hacen un mal uso del dispositivo, “inyectándose” rellenos de ácido hialurónico en el área equivocada.  Y es normal debido a la falta de conocimiento anatómico detallado y a la falta de capacitación médica. Al final es demasiado habitual lograr un resultado final, como mínimo, anti estético. No hablemos ya de complicaciones más graves como hinchazón, hematomas, bultos, etc.  Y claro, yendo más allá, pueden surgir reacciones alérgicas graves, vasos sanguíneos bloqueados, ceguera y necrosis permanente de la piel debido a la intensa presión del dispositivo. Pero es que por otro lado, si se hace una presión insuficiente, los rellenos se quedan en la capa más superficial de la piel, que no es el objetivo, dando lugar a una apariencia hinchada y desigual de la misma.

La FDA norteamericana y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) tienen algo que decir.

Lo más grave es que no es un material aprobado ni por la FDA ni por la AEMPS y, por tanto, no está regulado. En comparación, las técnicas habituales de cánula y aguja, que están aprobadas por los estamentos nombrados, son seguras, y permiten que el médico estético inyecte rellenos en profundidades de tejido muy específicas para obtener el resultado que desea el paciente.

Es más, ya a finales de 2019, la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) denunció esta práctica ante las autoridades pertinentes. Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el ácido hialurónico debe ser infiltrado por un médico y en un establecimiento que cuente con los recursos humanos, medios técnicos y materiales que permitan hacer frente a sus posibles efectos adversos, debiendo tener en cuenta las previsiones recogidas en el Real Decreto 1277/2003 y que el centro cuente con licencia para la realización de medicina estética

Consejos para médicos de Medicina Estética:

  • Para los procedimientos estéticos de relleno dérmico, evita el dispositivo de inyección sin aguja (regla general: consulta siempre con tus profesores o médicos experimentados sobre cualquier dispositivo antes de utilizarlo)
  • Verifica siempre si el dispositivo ha sido aprobado por las autoridades competentes.
  • Si un paciente llega a tu consulta con efectos adversos por el dispositivo sin aguja del que he hablado, presenta un informe a la AEMPS.
  • Utiliza siempre solo rellenos dérmicos aprobados.
  • Y recuerda, los rellenos dérmicos, siempre con jeringa, con aguja o con cánula.

Medicina estética: la salud del alma.

Siempre he pensado que, tan importante es la salud del cuerpo como la del alma. En ocasiones hay personas que se atreven a tachar de superficial a un paciente por hacerse algún tipo de retoque estético. Y cuando esto ocurre, siempre me hago la misma pregunta…

¿Acaso no se puede enfermar el alma?

Naturalmente que puede. Nuestro rostro es el lienzo en el que exponemos el día a día de nuestro sentir.  Es el libro abierto al mundo en el que escribimos nuestras emociones, vivencias e incluso pensamientos. Pero, ¿qué ocurre si no estamos contentos con el lienzo…?

He visto a pacientes llorar de alegría tras hacerse ese retoque que “le ha cambiado la vida”, he contemplado lágrimas de agradecimiento por haber modificado  de un modo natural ese lienzo del que os hablo. Y es que, creedme, lo que a unos les parece una frivolidad, a otros les ha supuesto años de sufrimiento. Así pues, si la técnica y tecnología actuales nos permiten cambiar partes de ese lienzo que el paciente desea ver de otro modo, ¿por qué negar ese beneficio?

La Medicina estética es, ante todo, Medicina. Y como tal, responde al principio básico de todo médico: lo primero es no hacer daño (primun non nocere), que aunque mucha gente piensa que forma parte del juramento hipocrático no es así. Y sí, la Medicina estética, como Medicina, se ampara  bajo el mencionado juramento.

Juramento hipocrático en Medicina estética.

Aquí os dejo los cuatro pilares en los que nos basamos toda la profesión médica.

  • Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad.
  • La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.
  • Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí.
  • Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica.